SIMPLE:



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COMPLEJO:



(MUY FUCKING COMPLEJO)

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Una noche cualquiera llegó Ella con los ojos humedos y la voz quebrada. Él la indagó con preocupación, pero Ella no quiso dar explicaciones; recordar y relatar todo aquello sería algo inconveniente frente a Él.
Él sospechó de El Otro. Y no por que fuese un sujeto astuto, simplemente por que siempre el origen de Todo era El Otro.

Una noche cualquiera llegó ella con los ojos humedos y una sonrisa sobresaliente. Él la indago con curiosidad, pero Ella no quiso dar explicaciones; recordar y relatar todo aquello sería algo inconveniente frente a Él.
Él sospechó de El Otro. Y no por que fuese un sujeto astuto, simplemente por que siempre el origen de Todo era El Otro.


La segunda vez que la vio fue por casualidad, mientras subia las escaleras del colegio. Ella bajaba con sus amigas y sonreía con una incontenible falicidad. La miró a los ojos. Miró sus labios rosados y sus dientes perfectos, y supo que ella era esa persona especial, que lo incitaría a vivir para siempre.

La segunda vez que la vio fue por casualidad, mientras subia las escaleras del colegio. Ella bajaba con sus amigas y sonreía con una incontenible falicidad. La miró a los ojos. Miró sus labios rosados y sus dientes perfectos, y supo que ella era esa persona especial, que lo incitaría a morir voluntariamente.

Algunos dicen que fue por tradición. Otros, dicen que despertaba los instintos más primitivos del hombre, y con gracia inexplicable domesticaba las intenciones más apasionadas de sublevación. Sea cual fuera la razón, Nigorina estaba dotada con glándulas mamarías de un tamaño inédito, las cuales sobresalían desmedidamente en un cuerpo delgado y frágil. Con sus 17 años estaba casi lista para hacerse cargo de Zurtrahjen II, un pequeño planeta ubicado borde de la galaxia. Su personalidad era fría e inexpresiva, sus reacciones eran automáticas, y su lógica era tan metódica y acertada, que prácticamente equiparaba a la precisión de las maquinas que la educaban.

Lodzorin debía su nombre a un antiguo filosofo y político que hacía 4 siglos había salvado la galaxia de una guerra inevitable; era un nombre muy común, y lo compartía con otros 4000 billones de personas en la galaxia. Tenía el trabajo mas aburrido, mejor pago, y más asqueroso del imperio galáctico. Era Auxiliar de Higiene en el Centro de Procreación y Formación de Lideres Confederados. Su trabajo era sustituir, en caso de avería, a Sistema Automatizado de Higiene del centro. Un sistema, que por cierto, nunca fallaba.

Desde el centro de control notaron inexplicables anomalías en el ritmo cardíaco. Eksidon Raoney, Jefe de Control en turno, era un viejo lleno de recursos, con mucho oficio, y una cultura y amor por la historia de la Antigua Era, que no podía ser equiparada por nadie en varios sistemas planetarios a la redonda. Reconoció los síntomas de Nigorina al instante. Su pulso acelerado, respiración entrecortada, y una expresión de placer que desentonaba groseramente en la cara de alguien que había sido concebida y educada para vivir entre los margenes de la inexpresion y objetividad más inflexible. Algo que antiguamente se denominaba Excitación Sexual, una sensación Similar a la producida por el consumo de Broles, o Imagenes Supraerogenas.

Los largos y hábiles brazos mecánicos acariciaban con suaves esponjas el terso y joven cuerpo de Nigorina, provocando una sensación que nunca antes había experimentado; nublando su vista, estremeciendo sus piel, arrancando gemidos desde lo más profundo de su alma.
El Sistema Automatizado de Higiene se detuvo, y una sirena aulló repentinamente sobresaltando a Lodzorin, quién rápidamente procedió como los manuales indicaban, y con una presteza y efectividad esperada de quien estuvo año y medio capacitándose en interminables y exigentes entrenamientos.
Sus piernas temblaban mientras seguía de cerca la luz roja que lo guiaba entre los interminables pasillos. Lodzorin buscaba explicaciones lógicas para comprender por que sonó la sirena de emergencia de un sistema que nunca falla, refugiándose en la teoría de que todo aquello era un simulacro de emergencias, o mejor aún, una pesadilla.
La luz se detuvo en la puerta THI 145. Una voz impersonal le ordenó que aguarde la señal para ingresar. Lodzorin supo que todo aquello en verdad estaba sucediendo, e incluso, sabiéndolo inútil, intentó maquinar un plan para escapar de todo aquello. Huir le aseguraba un castigo carcelario. Tampoco podía fingir un desvanecimiento súbito, ya que su traje registraba sus signos vitales y actividades nerviosas; sabrían que estaba fingiendo.
Tomó sus elementos y espero con espanto la señal para proceder.
La puerta por fin se abrió. Con sus delicados guantes esponjados, segregaba una suave espuma con la cual frotaba suavemente el cuerpo de Nigorina, recorriendo su cuello y brazos, bajó hacia su tórax procurando usar más espuma de la necesaria, para proteger a su tacto de percibir todo aquello. Nigorina se estremecía impúdicamente cuando Lodzorin acariciaba sus pezones.
Bajó a sus caderas. Llegó a su entrepierna; sus manos temblaban y su garganta se contraía en espasmódicos intentos de un vomito inevitable. Ella se movía maquinalmente para que la fricción sea más profunda. Él solo deseaba que todo aquello termine, para renunciar, y no acercarse jamás al Centro.

como haber visto una estatua rara

Que me hace recordar, y me provoca manejar por horas y horas sin rumbo fijo, hasta toparme con el cementerio donde descanza todo lo que alguna vez fuimos. Lo raro es que sea cual sea el camino que tome, siempre termino en el mismo lugar.

Tener que suprimir las ganas de arrodillarme y abrazarla por lo pies lo suficientemente fuerte para poder escuchar lo que piensa, y ver aunque sea nubosamente sus recuerdos inmediatos para intentar distinguirte. Pero al mismo tiempo desear no saber nada de vos.


Intentar pensar que ya no importa, que de todas formas nunca me amaste.







Pero resulta imposible dejar de imagarte con esa cara.


Y saber que con verte reir alcanza y sobra para amarte por siempre.

Nunca habia robado, pero sentía una atracción irresistible por aquel tesoro prohibido. Además, sabia que la posesión de aquel objeto era una cuestión clandestina. Por lo tanto, su hermano jamás daría a conocer el acontecimiento de aquel saqueo.
Francisco corrió a esconderse debajo de su cama para escrutar el botín. Absorto, con el aliento entrecortado, se quedó mirándolo con el respeto de quien contempla lo sagrado. Antes de poner sus manos en él, recordó con que inspiración habia planeado aquel asunto, y con que soltura y precisión lo había ejecutado. El dia anterior su padre habia pedido prestada la escalera a Don José. Don José era un viejo mezquino que accedía a esos favores únicamente por una cuestión protocolar entre vecinos, y Francisco sabía que no tenia mucho tiempo antes de que su padre devolviese la escalera, ya sea para evitar quejas, o para cumplir con el reclamo prematuro de aquel viejo. Esa escalera era la unica forma en que podía llegar a la ventana de su hermano, y la ventana, era el único acceso posible para él, ya que la puerta estaba siempre con llave, incluso cuando su hermano estaba dentro.
Tomó la precaución de limpiar debajo de su cama para evitar llenarse de polvo, y ser sometido interrogaciones indeseadas. Tomó las llaves del placard de su madre. Confiaba en que todos los placares de la casa tuvieran la misma cerradura y respondieran a la misma llave: Una con punta cuadra, y sin ningún tipo de dentado. También, busco en la caja de herramientas una gran linterna, la cual usaría para poder ver en el oscuro, pero acogedor abismo que se hallaba debajo de su cama.

Al fin la adrenalina descendió a niveles aceptables para operar con la meticulosidad que el asunto requería. La tapa ya de por si sugería más de lo que el hubiese imaginado. Siempre forjó en su mente extrañas teorías sobre aquello, pero sus especulaciones no eran mucho más precisas que las de un sordo en cuestiones musicales.
En esa foto de tapa había una mujer completamente desnuda tapando los puntos críticos de su cuerpo. Tanta piel le recordó a los libros de medicina de su tio Ricardo, con fotos de personas, y heridas que nadie quería ver. Pero ésto era distinto, sentía como si ya hubiese visto todo aquello hace mucho tiempo, hace décadas; si bien tan solo tenia 11 años de edad. Pese a la meticulosidad pretendida, no puedo resistir la tentación y recorrió frenéticamente las paginas de aquella revista. Las primeras 3 paginas fueron una implacable revelación de la enigmatica fisionomía de la mujer. Sutil, tibia, y de voluptuosa accesibilidad. Desde la cuarta pagina, en adelante, descubrió las facultades con las que contaba un hombre adulto: Salvaje, y agresivo. La calidad de impresion de la revista era insuficiente para contemplar aquello de la forma en que su curiosidad solicitaba. Durante toda al revista, aquel hombre y aquella mujer, posaban, al principio casi coreograficamente, como en un ritual de contemplación; después, entrelazados íntimamente, como quien confiesa en un susurro sus más oscuros secretos.
Francisco no se animó a leer los textos, no se sentía preparado. Sabía que algun día lo haría, pero encontraba aquello muy lejano.

Se sintió defraudado al no obtener lo que pretendía. Sabía que ahi estaba todo lo que necesitaba saber, pero no poseía la capacidad para procesar toda esa información eficientemente. Al fin, archivó la revista detrás de un mueble destinado al almacenamiento de juguetes.

Debieron pasar 4 meses para que la revista vuelva a tomar protagonismo en la vida de Francisco. Fue un sábado de holgazanería colectiva con su grupo de amigos, cuando divisó la reveladora escena. Todos los chicos miraron, riendose y señalando, apuntando con sus carcajadas, la ridícula escena; a excepción de él. Inesperadamente corrió hacia su casa, sin dar ningún tipo de explicación ni despedirse de nadie. Algunos de sus amigos dedujeron necesitaba ir al baño, por lo cual respondieron a su huida con diversos sonidos y posturas de defecación.
Apenas llegó a su casa, Francisco corrió hacia el mueble de los juguetes. Actuó imprudentemente, sin verificar siquiera la localización de su madre en la casa. Cerró la puerta, tomó la revista, y finalmente debajo de la cama contemplo entre penumbras aquellas imágenes que durante tantos meses habian permanecido casi en el olvido. Pero ahora habia encontrado la respuesta, la clave para resolver aquel jeroglífico inexplicable: Dos perros apareandose en medio de la calle. Y por fin, aquellas posturas de la revista tenian sentido; cobraba vida en la imaginación de Francisco, imitando el ritmo frenético de aquellos perros. Con la misma lujuria salvaje, cerrando los ojos, Francisco les daba vida. Simulando aquel movimiento rítmico, acariciándose a sí mismo con una frecuencia sostenida que le provocaba un placer desconocido imposible de abandonar. Asi, con un cansancio físico suficiente para provocar que su respiración se entrecorte, pero no tan abrumador como para evitar que siga el compás con su roce mecánico e incesante; fue que hizo por primera vez el amor, con una rubia vestida de enfermera que lo triplicaba en edad.

El problema de estar pleno con uno mismo, es que la falta de conflictos deja espacio para problemáticas mucho más profundas. Es raro como todos canalizan todos sus esfuerzos para usar el mejor vestido en el cóctel de ésta noche. Creo que la idea es caerle bien al capitán. Las señoras se escandalizan cuando uno llega en bermudas y ojotas. Al parecer, de las 700 personas que están en el salón, soy el único que se percata de que el barco está por hundirse. Debería dedicarme a disfrutar el momento; la música es relajante, las sillas reconfortantes, y los postres prometen mucho. Sin embargo no puedo. Si no me conociera a mi mismo diría que es por resentimiento, pero tuve una buena vida. Al parecer es un sentimiento que surge en forma espontanea, o con raíces enterradas muy profundamente como para determinar su origen.
Sería bueno saltar esos 12 escalones con el skate, caer al piso, golpearme la cabeza, y olvidar quien soy. Despertaría sin prejuicios, y sin este autoestima deformado que me hace creer que soy mejor que los demás. Aprendería a respetar, y a querer. Me arrancaría la sensación de sentirme especial. Despertaría sin la necesidad de pensar, juzgar, criticar, o desaprobar a los demás.
No te extrañes si al cruzarme por la calle paro repentinamente mi marcha y miro hacia el cielo. Me hace bien mirar al cielo. A veces me pregunto si aquellas persona que ya no están, me estarán observando. Otras veces, tomar conciencia de que el mismo sol nos alumbra a todos, me da la sensación de que en cierta forma la magia existe, pero que nos acostumbramos tanto a ella, que ya no podemos apreciarla como se debe. Sin embargo, camuflada entre tanta chabacanería, hay pequeñas joyas encantadas. Rocas que nos predestinan a la buenaventura; frutas que nos ayudan a pensar; luz de luna que en determinado dia y hora, desatan la pasión; telefonos celulares, que en cuestión de segundos me permiten escuchar tu voz.
Es una lástima que hayas cambiado tu número.
Otras veces miro el cielo por que tengo la idea de que nadie lo hace nunca, y ser el único me hace sentir bohemio y especial.

Las explicaciones de la ciencia no me satisfacen. Si la teoría de la evolución es cierta, si la naturaleza es tan inteligente, entonces explicame: por que si me haces tan mal, sin embargo te sigo extrañando? Será que nací en ese punto de quiebre, donde la evolución nos está apunto de alcanzar, para mutar hacia una nueva era donde nadie puede amar. Por un momento pensé que eras de esa nueva generación sin sentimientos; pero sé que alguna vez lloraste por amor.

El problema principal, cuando nada te importa, es sentirse pleno con uno mismo con mucha facilidad, bajar mucho las exigencias de la felicidad.
Sentir que solamente con vos me alcanza. Sentir que con tan poco de tu parte, me transformo en algo tan colosal. Como un engranaje mucho chiquito, que necesito para funcionar.

Las Tres Leyes

  1. No se debe dañar a un amigo o, por inacción, dejar que un Amigo sufra algún daño.

  2. Cuando surge el amor, se deben satisfacer la órdenes que el corazón decrete, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

  3. Cada uno debe proteger su propio bianestar, siempre y cuando esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Ley 0(cero): Siempre perdonarás.

La casa era un refugio de distorcionados mentales lo suficientemente sanos para ser rechazados por las instituciones psiquiatricas que el gobierno proporcionaba, pero lo bastante enfermos como para poder interactuar con el mundo real.

Miguel Estelán, con su percudida libreta en mano, leía en voz alta para que todo aquel que quisiese, puediera oirlo.

Caerá otra vez sobre nosotros
la vieja maldición
que los viernes nos persigue?
parece que no alcanza
con tener el alma agria
como si sabernos desdichados
fuese poco, tambien está el martirio
de la comida de Samanta
y su estofado de mondongo.

Presaldo, el condenado a la métafora, comentó -Cuando era joven los estofados de mondongos eran mis favoritos. Vivía convencido que el camino era el sacrificio. Poco a poco fui asimilando aquel sabor rancio, y tristemente, debo admitir, me he acostumbrado. Después de tantos años me di cuenta que estaba equivocado. Moriría por probar, aunque sea una vez, el dulce sabor del chocolate. Pero mi paladar se ha corrompido.
Miguel, se percató facilmente de que aquello no era una reseña culinaria. Abril, la trentañiera esclava de la interpretación literal, se sorprendió de la novedad, e imaginó una vida sin papilas gustativas.
Miguel y Presaldo llevaban una relación simbiotica; el primero, condenado a la poesia, obligado al verso; el otro, a la analogía. Ambos sentian una atracción mutua, sintiendose especialmente comprendido el uno por el otro; sin encontrar ellos una explicación, y tal vez, sin nunca haberla buscado.
Abril solía ser espectadora de aquellas conversaciones, y con sus interpretaciones textuales, muchas veces solia ser un revelador cable a tierra.
Ninguno de los integrantes de aquel trío se percataba de su condicionamiento, ni mucho menos, del de los otros dos.
Más allá, en el rincon, Máximo, un anciano con porte señoril, garabateaba los ultimos detalles de su plan para conquistar el mundo. Cerca de él, fabio ejercitaba una de sus super habilidades, intentando memorizar miles de numeros telefonicos de una guia comercial que tenia en su regaso.
A lo lejos, se escuchaba a Dimitri debatiendo con Samanta sobre las propiedades curativas de la cascara de huevo. Dimitri creía tener siempre la razón, con una obstinación inusitada.

Todos sintieron un tibio calor al ascuchar el ruido de las escaleras. Helena tenia 25 años. Usaba su pelo naturalmente enrulado y rebelde, en una involuntaria demostración de autenticidad. Su flequillo era extrañamente torcido, y dejaba expesta una de sus cejas, encuadrando perfectamente sus hipnoticos ojos. Era una extraña combinacion de belleza angelical y exentricidades paganas. Nunca estaba bien, ni tapoco estaba mal. Solía refugiarse una y otra vez en las historias de amor de su colección de libros.
Miró con simpatia la sala dodne se encontraban todos, y amablemente preguntó por su padre.
- Está en el estudio, con el robot- Contestó Abril.

Eran las 9 pm, y Samanta convocó a todos en el comedor. La horripilante cena de esa noche estaba lista.

Las 12 calles restantes del recorrido, las hicieron en silencio. Él, con un aire de satisfacción. Ella, con una leve preocupación por las guarniciones para la cena de esa noche.

Samanta era cocinera, y trabajaba para el Dr Bloson. No poseia grandes destrezas para la cocina, pero su pelo blanco y sus suaves arrugas, hacian que todos en esa casa, sintiesen el calor de tener una abuela. Esa sensación era lo unico que justificaba seguir teniendola a cargo de la cocina, soportando sus carnes resecas, y sus guisos mal condimentados.
- Dr Bloson, creo que tenemos un nuevo huesped. Se encuentra en el vestibulo.
- En... un minuto estaré con él. ¿Estás segura que no es simplemente un pobre tipo despechado?- Dijo el doctor socarronamente. Samanta solia confundirse muy a menudo, trayendo a tipos con el corazón roto, sumidos en el extasis de la desesperación, con comportamientos perturbadores y el afán de reconquistar amores irremediablemente perdidos. Adoptaban conductas mas o menos comunes, y las llevaban a extremos ridiculos.
Hubo quienes dedicaban 23 horas diarias a escribir poemas para sus amores; el problema, era que no eran poetas, y obtenian resultados pésimos. La poesia es un mundo subestimado, al que todo el mundo cree tener acceso, especialmente cuando se está triste. Quienes tuvieron este tipo de comportamiento, declinaron al poco tiempo(2 o 3 dias), al haber agotado toda combinacion posible de palabras, que su pobre lexico les permitia. Tambien habia casos aislados que duraban hasta una semana: Señores sin imaginación que transcribian canciones de la radio.
Hubo en una ocasión un humilde restratista que dibujaba a su amada. Durante una semana esbozó arduamente casi un centenar de dibujos. Al principio, eran de un trazo algo torpe, pero los ultimos, eran verdaderamente buenos. Todos en la casa, creian que la finalidad de aquel maratonico trabajo, era agasajar a su amada. Sorprendió a todos cuando arrojó todos sus dibujos a la chimenea. Después, con un aire satisfecho, dio las gracias al Dr Bloson, y se marchó para siempre. Fue el ejemplo más gráfico, para revelarnos la forma en que funciona al arte cuando es alimentada por el desarmor. La habia dibujado de frente, de perfil, desde abajo, desde arriba; triste, alegre, pensativa, melancolca, enojada, y de todas esas maneras que él la recordaba. La había sacado de si mismo, la habia escupido en el papel. Todo su amor, escapó por la punta de aquel lapiz. Lo que presenciaron en la casa, fue el extraordinario acto, en el que él metia dificultosamente la mano en su alma, para para extraer todo aquello que ya no queria. El fuego de la chimenea, se ocupó del resto.
O al menos. esa fue la unica justificacion artistica que el Dr Bloson encontró para la existencia de novelas sobre vampiros adolescentes.

Cuando el Dr Bloson entró al vestibulo, se dio cuenta instantaneamente, que no se trataba de un despechado amorso. No supo cómo disimular la ambiciosa sonrisa que dibujó su cara, al darse cuenta que estaba junto a una de esas personas, que tanta satisfacion le daban: Estaba frente a un verdadero loco.

Absolutamente convencido de haber sido diseñado con facultades para su automantenimiento y propia evolución, forjó con cierta dificultad una carcaza para cubrir su torax. Su instinto le indicaba que un robot debía poseer una morfologia matalica, solida y poco flexible. La pratica lo convenció de que el metal era incomodo y poco práctico; las latas de atún que empleó para su fragil armadura, sobresalian con bordes afilados y puntas desiguales que lo lastimaban facilmente. Se convenció asi mismo que pertenecia a una avanzada generación hija de la bio-ingenieria, y que presindia de cubiertas voluminosas para ocultar sus engranajes y mecanismos. Sin embargo, presintió que sería dificil encontrar robotiscas capacitados para refaccionar potenciales averias, así que optó por proteger las partes más sencibles que lo constituian. Fue una deshacertada elección en la que las cuestiones esteticas prevalecieron por sobre las funcionales. Canilleras deportivas cubrieron sus antebrazos; para su torax empleó un chaleco de cuero, con tachuelas opacas la espalda, y plaquetas con transitores viejas por el frente; su cabeza era un casco de cuero, al que habilmente habia adeherido antenas verticales que salian desde sus orejas.
Se observó en el espejo, y sonrió satisfecho. Reprimió la sonrisa al darse cuenta que era una conducta inapropiada para un robot. Por un segundo dudó si su traje era necesario, incluso rídiculo. Podía facilmente simular ser un humano, lo sabía. Pero su función no era el espionaje ni la investigación, asi qe le pareció conveniente, al menos hasta recibir ordenes opuestas, el evidenciar su condición.

Eran las 8:34 pm cuando cruzó el gigantesco umbral de aquella vieja casa, con intenciones de no regresar jamás.

Suave y claramente le dijo a la anciana -Buenas noches, menesterosa dama. Dejeme informarla: He sido concenbido para ayudar. ¿acaso necesita usted, algún tipo de ayuda?- Ella, en un tono natural y despreocupado, le hizo saber que las bolsas que llevaba en su mano derecha, cargadas de latas y verduras, estaban algo pesadas.
Las 12 calles restantes del recorrido, las hicieron en silencio. Él, con un aire de satisfacción. Ella, con una leve preocupación por las guarniciones para la cena de esa noche.

Es la primera vez que me enfrento con lo irremediable. Constantemente lidio con situaciones técnica y físicamente imposibles, pero suelen no importarme demasiado; controlar mi longevidad, para que ya sabes quién tenga mi misma edad, por ejemplo.
En tu caso, lo inevitable, me hace recordar algo que sin querer, olvide casi a propósito: Somos un tragedia. Fuiste el primer ejemplo que me dio la vida, de que somos finitos, frágiles, y extremadamente limitados. Fue algo que siempre vi de lejos; por que la vida es larga, por que me siente fuerte, y por que con lo que tengo, pese a todo, me alcanza. Pero de repente vos desafias y destrozas mis esquemas. Sin ningún tipo de aviso, como un golpe traicionero que te deja paralizado. Y lo doloroso, además del golpe, es que no nos diste tiempo a nada.
Falto tiempo para hacerte favores, exprimirte sonrisas, contarnos secretos, y consolar desamores. Faltó aclararte explícitamente, que perteneces a un pequeño circulo de amistad incondicional. Una amistad que se entristece con tus tropiezos, se enorgullece con tus logros, y que se alegra con tu dicha. Y que llora tu partida, con ese dolor indescriptible, de la amputación de un pedacito de alma.

Mi mente sádica me juega malas pasadas. Me hace verte momentos antes de que pase todo, me hace recordar que no puedo ayudarte en nada. Es tan doloroso verte desesperada, escribiendo entre llantos y suspiros, esa última carta.
Saber que tu autenticidad te jugó una mala pasada.

Aunque mi imaginación es perversa, también tiene predisposición a la magia. Probablemente podes escuchar lo que pienso. Seguramente sabrás lo que imagino y quiero: Seh, un radar del dragón. Seguramente te estarás riendo. sería un gran alivio que me hables al odio, y me digas no hace falta.

Por favor no leas mi mente cuando estoy en 4chan.

También te imagino sentada en un banco, ni muy lejos ni muy cerca. Te veo sonriendo, esperando pacientemente que llegue a tu encuentro. Mientras me acerco me regalas una de esas caras raras compuesta de 1% vanidad, y 99% espontaneidad. Cuando me siente al lado tuyo solo voy a atinar a confesarte algo.

- Alguna vez temí no volverte a ver, para decirte que te quiero :)

Vas a mirarme pasiblemente, y como siempre vas a decir - !Que tololo! -

Palabras de un mamá.

Están convencidos de que al muerte es algo penoso. Es posible que para ellos lo sea; la imposibilidad de seguir intentando satisfacer sus almas, los enloquece; la impotencia de no haber cumplido con sus destinos, les corroe la integridad. El problemas de ellos, es no saber cual es el camino. Dejame decirte hijo mio, todos en este mundo actuamos un papel, tenemos un rol. Sé exactamente donde comienza y donde acaba mi vida, y de la misma forma comenzó y acabará la tuya. Es nuestro cometido; asi siempre fue, y asi siempre será. Estas mismas palabras me las dijo mi madre, y estas mismas palabras les dirás a tus hijos.
Pero con ellos es un problema. Alguien, en algún momento, olvidó transmitir aquel mensaje. Poseídos por la la avaricia, alienados por la lujuria o borrachos por las uvas, olvidaron sus obligaciones. Y es asi, que poco a poco, olvidaron su papel en el mundo. Simplemente, no saben por que vivir, no conocen el sentido de sus vidas.

A nosotros no nos importa morir, por que ese, es nuestro destino. Para nosotros, una vida defectuosa seria la inmortalidad.
Y a pesar de eso, hay humanos que intentan alejarnos de nuestro cometido, arrancarnos el alma, privarnos de la oportunidad de consagrarnos como un elemento imprescindible.

Mañana temprano vendrán a buscarme. Seguramente cuando despiertes, ya no estaré aquí. Sé que es triste, y que desearías prescindir de tus patas delanteras, para aferrarte a mi, de esa extraña forma que ellos llaman abrazo. No debes mugir de tristeza. Mañana estarás solo, y pasado también. La infancia es la mas especial de todas las etapas, no la desperdicies pensando en el futuro. Cuando despiertes, correrás, por donde yo he corrido; comerás el pasto, que gracias a mi estiércol ha crecido; contarás las estrellas, que alguna vez yo he contado; crecerás, y cumplirás tu destino.









Te quiero muuuuucho, hijo mío.

¿Por qué Zezé hablaba con su árbol, pero sabia que Papá Noel en realidad eran sus papás?
Mas allá de creencias ciegas y dogmas sin fundamento, hay una Fe selectiva, un afán de encausarnos hacia un objetivo, muchas veces, poco conveniente. Ejercer una actividad; volcar nuestros intereses en iniciativas muchas veces efímeras, que sirven como filtro de la realidad, y nos dejan ver de este mundo, solo aquello que nosotros queremos. Ya sea rezando por la caza indiscriminada de ballenas, armonizando nuestra casa según las reglas del feng shui, hablando con nuestra planta de naranja lima, o enviándote sms's sabiendo que jamás van a llegarte.

(Me está costando sostener la analogía.)

El costado verídico de la vida. Las coordenadas precisas de nuestra posición en un plano social y geográfico. Sobre este chico: pobre, con una familia semi ignorante y egoísta, dependiente del destino laboral de su padre. Con respecto a mi: relativamente pobre, con una familia que confía en mi más de lo que deberían; con armas algo imprecisas para defenderme y subsistir en la vida real, y un puñado de remeras que me es difícil saber a quien vendérselas.


Quiero que sigas siendo mi planta de naranja lima. Tengo ganas de no dejar de ser chico, de seguir hablándote, de imaginar que vivimos aventuras, y todas las tardes contarte algo de lo mío, de sentarme arriba tuyo y cabalgar(?), de y seguir un ratito mas, como sigo ahora; extrañándote, pero no tanto, por que todas las noches, dentro mío te hablo.

En tiempos donde la comunicación está basada íntegramente en formatos audiovisuales, confío en que hayas heredado de tu abuela esa pasión por los crucigramas, y tengas aún, conocimiento suficiente para interpretar estos garabatos. No pretendo caer en excentricidades, o jugarla de original; simplemente es una simpática particularidad que perduró en mi vida cotidiana: la escritura.
Recuerdo con orgullo cuando la rebelión de las máquinas nos privó de ese asqueroso aburguesamiento cotidiano, y nos llevó otra vez a situaciones que ridículamente habíamos delegado a la tecnología; conducir autos, limpiar, cocinar, caminar, criar nuestros hijos. MAQUINAS PARA CRIAR HIJOS, ¿que especie de mierda es esa? Recuerdo a principios de la década del 20, aquel proyecto para recrear pasión: La Máquina Del Amor. Un extraño procedimiento que recreaba perfectamente esa misma sensación que acontecía cuando te recordaba. Primero el deseo, luego la pasión, seguida del mas hermoso bienestar; mas tarde la locura, las dudas, el rencor, y algunas lágrimas. La máquina funcionó a la perfección. La iniciativa fue un fracaso, en estos días ya nadie está dispuesto al sacrificio, ni a arriesgarse al sufrimiento.

En fin, cuando las máquinas dejaron de planchar nuestra ropa y cocinar nuestras cenas, levanté un pequeño negocio de comidas para llevar. Mis canelones fueron un éxito, y obtuvieron una importante fama que trascendió el ámbito local, dando por resultado interesantes beneficios económicos, durante unos 2 meses; cuando el gobierno me convocó junto con otro centenar de gente "instruida", para desempeñarnos en el ámbito gubernamental. Después de dos semanas de monótona burocracia, afortunadamente pude conseguir un empleo mejor. Había una importante oferta laboral, que desde hacia varios años, eran inimaginables para un ser humano: vendedores, despachantes de tienda, conductores, secretarios, señoras de la limpieza, y variada cantidad de empleos, como en los viejos tiempos. Como en los viejos tiempos, también, ningún trabajo concordaba conmigo.
Sin embrago encontré uno, con un salario muy bajo, y condiciones de trabajo que el común de la gente vería como desfavorables: incomunicación, interacción con ámbitos naturales y desvinculación casi total con la civilización. A mi familia les conté sobre un supuesto empleo de vendedor de libros. Preguntaron si no estaba prohibido, y le dije que no, que en tu país no. De vez en cuando mando algunos mensajes, y le invento a mamá imaginarias historias en las que voy a buscarte a tu trabajo (sos critica de perfumes), y caminamos por el parque agarrados de la mano. Siempre pregunta cuando va a tener nietos, y siempre invento un ridículo miedo a las guerras nucleares y a un futuro apocalíptico, donde no quisiera que viva mi hijo.

Tengo pánico de haberme perdido en tu memoria, que ya no recuerdes mi nombre, ni mi cara, ni un momento compartido. Yo pienso demasiado en vos, recordé cientos de situaciones a tu lado, e imaginé otras miles. Surgió el peculiar problema de no saber que vivimos, y que imaginé que vivimos.

Soy un experto soñador, pero en días como hoy, me es inevitable la melancolía. Cuando el cielo está nublado, y no me permite observar la bastedad del mundo, y contemplar las estrellas. Y contar las estrellas, después de todo, a eso me dedico. Y no es este un recurso literario, no estoy siendo metafórico, en verdad, es mi trabajo, contar estrellas.
Aunque no llevo muy bien los cómputos, y mis mapas son desprolijos y algo caóticos, y nunca recuerdo en que parte quedé la noche anterior, eso no importa. Solo estoy acá por ese pequeño instante cuando dejo que la credulidad me invada, y al divisar un estrella fugaz pienso en vos, y mi deseo siempre es al mismo.

Tipo: Documento de Microsoft Office Word

Autor: *

Tamaño: 10,4 Kb

Fecha de Modificación: 15/02/2008 11:28



Amor, en este momento estarás en el tren, junto a la ventana, mirando hipnótico paisaje de la humilde geografía de una ciudad secundaria, perimetral, carente de toda extravagancia turística. Te pedí que leas esto cuando el tren arrancara, por tres motivos:
Primero: Necesitarás tiempo y soledad, para que tu mente entienda lo que tus ojos leen; y para que tu alma crea, lo que tu buen y escéptico entendimiento niega. Fue siempre un tentación contarte mis secretos. Tu mente recelosa y tacaña a la hora de discernir sobre mis explicaciones de la vida, mis “inventos”, disparates filosóficos emplumados de fantasías, con las cuales trataba de explicar y justificarlo todo. Intentaba hacerte creer que la lluvia nunca cae sobre mí, insistía sobre mi interacción y dominio sobre animales e insectos. Incluso, recuerdo haber echo un esperi



A veces me asusto de mi mismo. No tengo idea de como sigue, ni de que se trataba, ni nada de nada. Lo único que recuerdo que salió de mi, es ese parrafito del tren, el resto es como si lo hubiese escrito otra persona.

Una historia sin trama y sin final es al mismo tiempo una historia con infinitas tramas y finales.

Una hermosa muchacha leyendo una declaración escrita donde su novio le confiesa que en realidad es el diablo, o jesús, o un agente secreto, o algun primo lejano.

El Sr Smithen, le revela a su amada que en realidad su nombre es Ernesto Gonzales; que nunca le gustaron los Beatles, que odia los dias lluviosos y las peliculas de woody allen, y que en este momento está huyendo hacia Islas canarias con todos sus ahorros acompañado de su amante, la mucama. Todo esto mientras a ella se le escapan unas lagrimas, gira sobre si misma en el asiento y contempla como las estacion se aleja. Lo vé parado en la punta del andénn despegandose su bigote. Si, su bigote era falso. El tren se presipita inminentemente despojandola de todo lo que siempre quiso. En un instante de desesperacion intenta frenar el tren, pero desiste. Se da cuenta que viaja en otro tren mucho muy grande, donde viajamos todos, y el cual no tiene freno de emergencia.

El poeta Gabriel Bermudez intenta de forma cortéz, sobrellevar el mas indecoroso rompimiento. Las actos mas bondadosos, al servicio de los objetivos mas nobles que un ser sensible pueda estimar. Dieron por resultado la situacion cruel que un ser sensible pueda estimar.

"Siento decirte, que te he usado amada mia. Eres mi musa mentora, la materializacion de ese efimero estado que todos llaman inspiración. Me has obsesionado, me has dado esperanzas, provocado penurias, y echo sucumbir con todos los sentimientos que el humano ha catalogado, y con aquellos indescriptibles que puedan existir. Amada mia, incluso me has hecho dudar de mis capacidades narrativas, sometiendome a sensaciones imposibles de plasmar sobre un papel. He llorado, reido, deseado; te he odiado. Amada mia, todo eso lo he escrito y publicado. Me haces tan feliz. Pero mas feliz soy escribiendo, y para escribir, de la desdicha dependo."